Vinos De Luz: una bodega que persigue el bien común

Construir un mundo mejor y vivir de lo que a uno le apasiona. En ese orden, estos ideales son el alma y el objetivo de Vinos De Luz.

En Estilo DV nos sacamos el sombrero. Porque Vinos De Luz no es simplemente un proyecto. Es un ejemplo de negocio con impacto social que, además de ser rentable, irradia deseos de ayudar a los demás. “Nuestro país nos enseñó a producir, y nuestra vocación nos llevó a hacerlo de una forma que sirva al mundo: haciendo bien a otros y a nuestro entorno”, resume en pocas palabras Santiago Clément, su fundador.

La organización
Vinos De Luz nació en Mendoza, en 2010, a partir de una pequeña acción para ayudar a un cartonero: Juan Gómez. Juan había perdido su oficio de carpintero a causa de un accidente, y Santiago -que tenía apenas 26 años- lo ayudó a volver, armando un nuevo taller que financió a través de la venta de vinos.

Ese primer gesto se convirtió en lo que es hoy un gran emprendimiento con un norte muy claro: perseguir el bien común. Desde entonces, Santiago junto a su equipo producen vinos y productos regionales en forma profesional y cualitativa, dirigiendo la estrategia del emprendimiento a generar un impacto social y ambiental positivo, colocando el desarrollo humano y la sustentabilidad en la producción como objetivos centrales.

Su éxito radica principalmente en crear oportunidades, cumplir sueños, sembrar esperanza. Y ponen todas sus capacidades, esfuerzo y creatividad en marcha para lograrlo. “Creemos que, para dar más, tenemos que trabajar bien”, explica Santiago.

Transformar vidas
Con el fin de generar valor social agregado en la cadena de producción de los vinos y aceites de oliva, trabajan con pequeños productores, otorgan becas de estudio para los trabajadores de bodega y viña o para sus hijos, pagan extra los jornales y organizan fondos comunitarios gestionados por los mismos trabajadores para que puedan seguir creciendo.

El proyecto supone también la creación de otro tipo de fondos para potenciar programas de ONGs de todo el país, priorizando aquellos que abordan ideas innovadoras enfocadas en la solución de problemáticas sociales como educación, salud, familia o vivienda. Y ya lleva aportados más de un millón y medio de pesos.

El cambio empieza por casa
Fieles a su filosofía, eligen insumos amigables con el ambiente. Por eso, utilizan el modelo Giulliana Ecova, la botella cónica más liviana y con mayor porcentaje de vidrio reciclado del mercado, para todos sus vinos.

Además, sus cajas poseen un 50% de cartón reciclado (interior corrugado) y sus corchos son microaglomerados, es decir, aprovechan el sobrante de la obtención de corchos naturales enteros y, a su vez, son reciclables. “Este año incorporaremos tapones ecológicos, realizados con bagazo de caña de azúcar, un subproducto de la agroindustria”, cuenta entusiasmado Santiago.

Y como si fuera poco, se preocupan por fomentar el cuidado del medioambiente entre sus clientes. Así lanzaron el programa #Deluzverde, que promueve el reciclado de botellas, cartón y corchos premiando a quienes lo hagan con “$Luz”. Este dinero virtual puede ser utilizado para la compra de sus productos.

Con visión de futuro
Atentos a prepararse mejor para saltar más alto, reinvierten el 28% de las ganancias en innovación y nuevos proyectos. Esto les da la posibilidad de continuar construyendo ese mundo que todos soñamos, de hacer lo que hacen los verdaderos protagonistas del cambio: guiarnos en la oscuridad.

Más info: web