Un día (y unas horas) en Mendoza

Por segundo año nos invitan a veranera a Cachagua cerca de Santiago de Chile. Esta vez, amante de los paisajes, los vinos y la gastronomía, no me resistí a pasar por Mendoza y no parar. Con los tres chicos en el auto recorrimos más de 1000 kilómetros hasta llegar a Auberge Du Vin, un hotel en las afueras de Tupungato. Ya al bajar del auto sentí ese aroma a especies y aire fresco de montaña que tanto me gusta. Dejamos las valijas y, mientras mi marido salía a correr entre los viñedos, con los chicos nos dispusimos a explorar.

Día 1 – 17.00 Auberge du Vin
Elegimos este hotel ya que al ir poco tiempo queríamos disfrutar de las bodegas y del paisaje mendocino sin meternos en la ciudad. La elección no podía ser mejor, el hotel está ubicado en Tupungato WineLand, un country club de 800 hectáreas que tiene viñedos, canchas de golf y polo. Mis hijos son fanáticos de la naturaleza y los caballos así que, aunque el día estaba nublado, disfrutamos el paseo entre las viñas y visitamos los establos con los caballos.

Esa noche cenamos en Epic, el restaurant del hotel. Tiene una carta de comida gourmet, breve pero exquisita. Como no podía ser de otra manera, la propuesta de vinos acompaña el nivel de los platos.
Dato importante: en esa zona, hay bodegas y restaurantes muy lindos para almorzar pero la oferta de noche es muy reducida así que nada mejor que cenar en el hotel y descansar del ajetreo del día.

Día 2 – 10 am
Con chicos, los viajes son más relajados si queremos pasarla bien. Elegimos para visitar 3 bodegas.
La Azul: la única bodega de capitales 100% argentinos del Valle de Uco, chiquita, sencilla, con excelentes vinos y una atención muy acogedora. La pasada fue muy rápida. Este es uno de los lugares que nos recomendaron para almorzar, pero hay que hacer reserva, el restaurant ese domingo estaba completo así que seguimos viaje.

Salentein: una experiencia enoturística súper completa. Las dimensiones de la bodega comparándola con las de Salta son enormes.

Lo primero que hicimos fue visitar Espacio Killka: es el lugar donde el arte se fusiona con la gastronomía y los vinos. Tiene esculturas de artistas argentinos contemporáneos en el exterior y una colección de arte argentino contemporáneo y holandés del siglo XIX y XX. Da para hablar horas. Por suerte a mis hijos les divierte visitar museos, aunque se imaginan, hicimos recorrida express.
Luego, hicimos la degustación de vinos premium (todas las visitas a la bodega son pagas, un contra, pero vale la pena). Y terminamos almorzando una riquísima picada con empanadas en Espacio Killka disfrutando de la vista de los viñedos, de los andes y del calorcito del sol.

En otro post les contaré sobre los vinos, la capilla de la gratitud y la exposición de arte con más detalle. .

Monteviejo: aunque ya eran las 15.15 decidimos rumbear con destino a Clos de los Siete, un emprendimiento impulsado por el famoso enólogo Michel Rolland, donde hay cuatro bodegas. Elegimos Monteviejo.Llegamos a las 4 y ya estaba cerrada, nos dejaron pasar para conocer por arriba y comprar unos vinos.

Su enólogo es Marcelo Pelleriti, el primer Enólogo latinoamericano en obtener 100 puntos Parker. Nos enamoramos de la vista, del restaurant con onda desestructurada y de las terrazas para relajarse y disfrutar en lo alto de la bodega.

Para los amantes del rock agenden el Monteviejo Wine Rock una experiencia para aprovechar, se realizará el 7 de abril de 2018.

18.00 nuevamente en el hotel
A la mañana siguiente partíamos rumbo a Chile así que los chicos aprovecharon la pileta climatizada del hotel y yo la vista a los andes (estaban nevados) y el atardecer fue espectacular, con tonos color fuego.

Más Info:
Auberge du Vin
Bodega La Azul
Bodega Salentein
Bodega Monteviejo