Tres días en los Valles Calchaquíes

Paisajes impactantes, colores intensos, cielos azules, gente sencilla de mirada clara y, sobre todo, el silencio. Los Valles Calchaquíes son uno de los grandes tesoros de nuestro Norte. Allí la naturaleza es protagonista indiscutida.

Como norteña recomiendo pasar al menos tres noches allí para poder recorrerlos tranquilos, ya que la aventura comienza al subirnos al auto. Detrás de las impactantes formaciones rocosas y los cerros multicolores, se esconden pueblitos que nos hacen viajar en el tiempo. Este circuito recorre 520 kilómetros de largo, a través de tres rutas troncales: la ruta provincial 33 y las nacionales 40 y 68.

Saliendo de la capital salteña hacia el sur, este recorrido ofrece un sinnúmero de atractivos. Hoteles boutique, viñedos con tecnología de punta y restaurantes de primer nivel sumaron una renovada sofisticación a la zona y ofrecen el balance perfecto entre tradición y confort.

Día 1 – Salta Cachi
Sugiero salir temprano, alrededor de las 8.00 de la mañana. Se toma la autopista con dirección a El Carril. Pronto dejamos estos valles fértiles y comienza un camino sinuoso y de cornisa. Subimos la famosa Cuesta del Obispo, uno de los paisajes más impactantes de Salta. El punto más alto del trayecto es Piedra del Molino, a 3.348 metros sobre el nivel del mar. Ahí mismo se encuentra la capilla de San Rafael Arcángel, patrono del viajero, que nos regala una vista única, como si la pendiente fuera. Un must para al menos una o dos veces para sacar fotos.

Más tarde llegamos a la Recta del Tín Tín, una línea de asfalto de casi 12 kilómetros de largo, sin la más mínima curvatura. Estamos en la Puna: 3.000 metros de altura, cielo azul, pastizales, guanacos y burros que se cruzan de vez en cuando. Según estudios antropológicos, este trecho que atraviesa el Parque Nacional Los Cardones fue construido por los pueblos incaicos antes de la llegada de los europeos.

Cactus gigantes – El Parque Nacional Los Cardones es uno de los tres parques nacionales de la provincial de Salta. Sin miedo a caer en redundancias, los cardones, esta variante del cactus característica de la región, se llevan todo el protagonismo.

Cachi – el pueblo de sal
Al llegar a Payogasta, el camino se empalma con la enigmática ruta 40, que atraviesa la Argentina de norte a sur.
Unos 11 kilómetros más tarde, llegamos a Cachi, un poblado que mantiene su identidad intacta. Rodeada por picos nevados, Cachi tiene una magia especial. Su nombre significa “sal” en quechua. Los habitantes originales pensaban que la nieve en la cima del Nevado de Cachi era una gran salina y de esa confusión surgió el nombre.

Qué hacer
Disfrutar de su paisaje, caminar sus tranquilas calles, apreciar la arquitectura colonial de sus casas (muchas de 1700), visitar su museo arqueológico y su iglesia. Salir de la ciudad para visitar sus bodegas (Isasmendi, Puna, Miraluna). Hacer una caminata o cabalgata al interior de Cachi Adentro…

Dónde dormir
La Merced del Alto (en cahi adentro), El Cortijo (a pocas cuadras de la plaza), Hotel del Automóvil Club Argentino y Cabañas Miraluna (en Cachi Adentro).

Dónde almorzar o cenar
En Catalino (restaurant de El Cortijo), La Merced del Alto, Bodega Puna o en los bares que están alrededor de la plaza, Oliver Restaurant & Wine Bar y Nevado de Cachi. Para los amantes de los picnics como yo, cualquier rincón del camino a Cachi es un paraíso.

Día 2 – Cachi – Molinos/Colomé
Al día siguiente sugerimos salir alrededor de las 9.00 rumbo a Seclantás , antes de llegar al pueblo les recomiendo hacer el camino de los artesanos. Es usual encontrarlos trabajando en los telares, realizando los famosos ponchos salteños en lana de llama o de oveja y, para algunos casos especiales, en la exclusiva lana de vicuña.

Seguimos camino rumbo a Molinos, una localidad del siglo XVII con simpáticas casas de adobe con pórticos y galerías. En la Iglesia del pueblo, construida en 1639, descansan los restos del último gobernador realista, Nicolás Severo de Isasmendi. Uno de sus mayores legados es la fundación en 1831 de la Bodega Colomé, la más antigua de la Argentina.

Pueden almorzar en la Hacienda de Molinos para luego seguir a Colomé y dormir ahí o sino almorzar en Colomé, visitar la bodega, hacer la visita al museo y luego dormir en Molinos.
Visitar Colomé es una de las atracciones más completas de los Valles Calchaquíes. Además de la bodega y la degustación de sus vinos, la propuesta incluye un restaurante, el museo del artista norteamericano James Turrell y un hotel boutique.

Museo de James Turrell en Bodega Colomé: cerros, viñedos y cielos azules son el marco de este museo, donde el artista californiano trabaja con el espacio y la luz. Las obras ocupan habitaciones completas y se viven con el cuerpo y la mente. Una sorpresa que vale la pena visitar y, si es al atardecer, mucho mejor.

Día 3 – Angastaco – Cafayate
Seguimos camino y llegamos a Angastaco. Este pueblo es el portal de acceso a la Quebrada de las Flechas. La postal parece sacada de imágenes del espacio. Es un paisaje lunar, con cerros de colores y pocos vestigios de presencia humana.
Recomendamos visitar Bodega El Tapao del Cese
Cafayate
Flanqueado por ríos, médanos y viñedos, finalmente llegamos a Cafayate, una fiesta para los sentidos. Su sofisticada oferta de hoteles, bodegas y restaurantes lo posicionan como un destino de primer nivel para el turismo internacional.

Qué hacer
Visitar bodegas, el Museo de la Vid y el Vino, adentrarse en los paisajes de la Quebrada de las Conchas, hacer deporte…
Trekking por la Yesera: en cada rincón, hay un paisaje diferente que atrapa y sorprende. La Yesera en la Quebrada de las Conchas es el lugar ideal para hacer una caminata y disfrutar de la inmensidad, los naranjas intensos de la tierra y los cielos azules.
Cabalgatas por médanos y viñedos: en la Estancia de Cafayate, Patios de Cafayate o en Tolombón Aventura y Experiencias se puede contratar un paseo en caballos de paso paso peruano, con un andar cómodo, ideal para relajarse y disfrutar.

Golf en un entorno único: con una cancha de 18 hoyos diseñada por Bob Cupp, Cafayate es sede de torneos nacionales e internacionales.
Bodegas para visitar:
El Porvenir de Cafayate, El Esteco, Yacochuya, Piattelli, Finca Las Nubes, Etchart, Finca Quara.

Dónde comer
Finca Las Nubes: en lo alto del valle ofrece picadas y comida regional acompañado por los vinos de José Luis Mounier.
La Rosa, el restaurant de Patios de Cafayate
Bodega Piattelli en las afueras del pueblo
El Porvenir de Cafayate, solo con reservas previas. Ofrecen picnic en Finca El Retiro con vinos y empanadas o almuerzo más formal.
Bad Brother Wine Experience: sólo para cenar, bar de tapas y vinos.
Club House de Estancias de Cafayate: solamente al mediodía.
Restaurant Grace Cafayate: solamente por la noche.
Altlaluna en Tolombón: se puede cenar o almorzar los fines de semana ofrecen asado a la estaca.

Donde dormir
Patios de Cafayate
Grace Cafayate
El Porvenir de Cafayate Casa de Bodega
Vieja Posada
Altalaluna
Viñas de Cafayate Wine Resort

Programa con chicos: Cabras de Cafayate, un tambo de quesos de cabra que se puede visitar y almorzar ahí incluso.

Día 4 – Cafayate – Salta
Cafayate tiene mucho para hacer así que la vuelta seguramente será al atardecer, alrededor de las 18.00.
Saliendo de Cafayate, se debe tomar la ruta 68, que está totalmente pavimentada y en excelentes condiciones. El camino nos lleva a la Quebrada de Cafayate o Quebrada de las Conchas. A lo largo de sus 83 kilómetros, la erosión de los vientos y de los ríos fue tallando caprichosamente las montañas de color terracota. El resultado es sorprendente. La Garganta del Diablo, el Anfiteatro, el Fraile, el Sapo y el Conejo son solo algunas de las formaciones rocosas que exigen ser inmortalizadas en una foto. Cruzando la localidad de Alemania, comienza el Valle de Lerma, que se caracteriza por ser una zona muy fértil, con plantaciones de tabaco, alfalfa y fincas señoriales. La Viña, Ampascachi, Coronel Moldes y El Carril son las últimas localidades que nos saludan al pasar.
Con sus arquitecturas coloniales, artesanías y tradiciones, dejan en nuestro recuerdo postales imborrables de la magia calchaquí.