Iruya: un pueblo perdido y recostado en las montañas

Desde que llegamos a Salta en el año 2010 que teníamos ganas de visitar Iruya, (había ido cuando tenía 12 años y tenía la imagen de que quedaba donde el diablo perdió el poncho). Me parecía un destino tan lejano y aventurero que siempre lo evitaba… Finalmente, este año decidimos ir, e insisto, vale la pena adentrarse en la puna real, silenciosa y dura… donde el viento es casi la única compañía. Queda lejos, pero no tanto si uno organiza bien el viaje y se propone disfrutar cada parte del camino. ¡Tantos lugares para parar y paisajes para apreciar!

Noche en Purmamarca
Aunque Iruya queda en la provincia de Salta, la única manera de acceder al lugar es por Jujuy. Queda a 75 km del pueblo de Humahuaca.
Recomiendo dormir en algún pueblo de la Quebrada de Humahuaca. En nuestro caso, paramos en Purmamarca en el Hotel La Comarca, parte del Circuito Andes Profundos junto con Hotel Iruya (les cuento que sin van a dos hoteles de este circuito tienen descuento).
De Purmamarca a Iruya son 3 horas, yendo tranquilos y disfrutando del paisaje. Desayunamos y partimos a las 9.00, el objetivo era llegar a almorzar.

¿En qué fecha ir?
Es ideal ir de abril a noviembre. De diciembre a marzo preguntar cómo está el camino en el hotel u hostal en el que se van a alojar, ya que suele cortarse por las lluvias. En el verano es mejor ir en camioneta.
Realmente todo el trayecto es impactante y va cambiando el paisaje constantemente: pastizales, cerros de colores, pueblos perdidos, valles con pircas y ganado, cuestas serpenteantes…

De Humahuaca a Iruya
Pasamos por Iturbe, la última estación que hacía el FGB, hoy ya no funciona, pero el poblado es simpático con casas prolijas y cortado por un río. En el trayecto hay varios caseríos quedados en el tiempo. El punto más alto del trayecto es el Abra del Cóndor, límite entre las provincias de Jujuy y Salta, a 4000 msnm2. A partir de ahí comenzamos a bajar hasta los 1220 metros en 19 km (distancia del Abra del Cóndor a Iruya). A lo largo de estos 19 km, el paisaje tiene cerros con variedad de colores, que van del verde agreste al morado o violeta, pasando por el amarillo y el azul metálico. La montaña, en conjunto con las quebradas, ofrece a la vista caprichosas y curiosas formas que se desdibujan en el lecho del río Colanzulí, a cuya vera va el camino.

Finalmente a lo lejos se ve el pueblo colgando del cerro, con sus angostas calles empedradas y su gente de mirada profunda que deambula con mulas cargadas, bolsas de papas andinas…

Ya en Iruya
A lo alto, custodiando está el Hotel Iruya, a donde llegamos directo para saborear unas ricas empanadas, ensaladas y un guiso de llama.

Allí también nos alojamos, está muy bien puesto, prolijo, con una atención muy buena y al ritmo del lugar y por sobre todo con una vista panorámica digna de admirar.

Si uno quiere viajar low cost, hay muchas casas de familias que se encuentran equipadas para recibir turistas y hostales limpios y prolijos.

¿qué hacer en Iruya?
Caminar, contemplar el paisaje, hacer trekking a los parajes cercanos como San ISIDRO son algunas de las cosas que se pueden hacer acá.

Nosotros fuimos a San Isidro en auto, les cuento todos los detalles en otro post.

Iruya es un MUST, allí uno se da cuenta de la pequeñez que somos y del día a día de la “argentina invisible”. ¡Que bien lo pasamos!